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lunes, 3 de mayo de 2010

El Mark XVI de IWC: un hueso duro de roer para los relojes de aviador


El nombre del Mark XVI viene de una de las series más exitosas del famoso avión británco Spitfire de la Segunda Guerra Mundial, el Mark XVI.

Pocas cosas están tan bien diseñadas y construidas como un Mark XVI de IWC (International Watch Co.). Sin pretender un diseño rebuscado, este representante de la casa de Schaffhausen es la saga del Mark XV y del Mark XI, dos de los más célebres relojes de aviador. Su carátula ofrece una apariencia sobria que recuerda los altímetros y velocímetros de las cabinas de aeronaves del siglo XX. Es atractiva pero claramente pensada en ser siempre fácil de leer. Su ascendencia aviadora, obliga al reloj a tener una protección magnética interna y un diseño de caja/vidrio a prueba de descompresiones explosivas. Así que puede soportar no únicamente la vida diaria sino condiciones extremas también. Cuenta con una de las más confiables máquinas suizas automáticas y que late a 28,800 aph (alternancias por hora) o 4 Hz. El acero selectivamente cepillado (apariencia satinada) de su caja de 39 mm en acero quirúrgico 316L, es un marco de la carátula sin extras innecesarios que abraza agradablemente la muñeca y que consiente al tacto. Y no es casualidad, IWC es famosa por pensar en cada detalle en todas sus piezas; cómo se ve, cómo se siente... la emoción que produce. IWC logró en este reloj una pequeña obra de arte.



Si bien es cierto que el ambiente de una cabina aérea está en el ADN de este reloj, es una pieza que va igual con un smoking que con una atuendo de aventura. También posee algunas cualidades interesantes: su calibre mecánico IWC 30110 es muy delgado y ligero pero que en combinación con la caja antimagnética interior de hierro le da un peso perfecto, imposible de ignorar en la muñeca pero que desaparece cuando el brazo necesita hacer algo más que orientar la carátula para orientar al usuario sobre su situación temporal. Por otro lado su tamaño más bien medio para los cánones actuales, no se ve nada pequeño pero, nuevamente, en el momento de usar el brazo se funde con el mismo y uno olvida que está allí.

A principios del siglo Novecento (S. XX) la aviación estaba revolucionando el planeta, empapándonos de un nuevo y excitante nivel de descubrimiento en el mundo y en la tecnología. La nueva forma de viajar trajo muchos nuevos desafíos tecnológicos para los diseñadores de los guardatiempos. Con las altitudes mayores se vinieron una serie de desarrollos nuevos para compensar los efectos de estas nuevas condiciones extremas. Vidrios a prueba de golpes, biseles giratorios, marcas luminiscentes y movimientos antimagnéticos, fueron todos concebidos para responder a las demandas de este nuevo ambiente. Aunque IWC no fue la única marca construyendo relojes especialmente pensados en los pilotos, ciertamente ha contribuido con algunos de los mejores y más innovadores pilotos de aviador a la fecha.

Algunos de estos relojes tipo aviador, son en la actualidad más por moda que por funcionalidad, bastante más grandes que el Mark XVI. Por ejemplo este tipo de relojes de marcas como LACO o Azimuth tienen mínimo 47 mm de diámetro y pueden usarse, literalmente, en una muñeca muy robusta o en el muslo (tal vez hasta en la pared ;)). De hecho los primeros relojes de aviador eran lo suficientemente grandes para usarse así; en el muslo.

Muy bien, por fuera es una obra de arte de simplicidad y buen gusto ¿y por dentro? El calibre 30110 de IWC no es estrictamente de manufactura propia de la casa de Schauffhausen ya que está construido alrededor de los elementos básicos (platina, rodaje fechador y puentes) del calibre automático 2892 de ETA, el gigante suizo de manufactura de movimientos. Pero en realidad no puede tampoco considerarse que el 30110 sea un calibre ETA2892 modificado dada las profunda transformación que IWC opera en el calibre ETA. El tren de rodaje completo, el escape (áncora, volante y espiral) y el muelle de la cuerda son todos sustituidos por componentes con las especificaciones y tolerancias mucho más estrictas de IWC para posteriormente ajustar cada reloj terminado uno por uno en al menos 5 posiciones y temperatura (lo que es costoso). El resultado es admirable como se aprecia en la siguiente tabla de desempeño en posiciones del Mark XVI y que rebasa fácilmente los exigidos por el certificado de cronómetro COSC, como casi todas las máquinas de IWC.


Los ajustes en posiciones son inmejorables y se conservan intactos, tras 12 h, lo que sanciona la isocronía sin defecto del movimiento 30110. La diferencia entre las amplitudes en las posiciones verticales y las horizontales son homogéneas y adecuadas (menos de 30º) y únicamente el ajuste del escape (beat) en la posición de corona arriba, la menos importante del ajuste, está en el límite de lo considerado "perfecto" para un movimiento mecánico. En un movimiento tan bien ajustado como éste, es de esperar que en el uso cotidiano del reloj el adelanto diario coincida con los valores del ajuste mencionado, que están en este caso entre +1 y +2 s/día. Así sucede en realidad. Estos parámetros fueron tomados una año después de que este reloj ha estado continuamente funcionando.

El tipo de letra y su tamaño en la esfera o carátula son ideales y pensados 100% en legibilidad. Incluso vistas bajo un gran aumento, la aplicación de los numerales y marcas, luminosas o no, lucen perfectas. El negro del fondo, ayudado por el cristal antireflejante, hace un contraste excelente perfectamente legible en casi todos los angulos de observación. Finalmente, el fechador numérico discreto de numerales blancos sobre fondo negro a las 3, conservan la agradable simetría del conjunto indicador al no distraer la mirada al leer las agujas.

La correa de piel original con la que viene el reloj es de la más alta calidad y muy cómoda de usar excepto en el verano de los trópicos, en cuyo caso es mejor usar un remplazo de caucho o el nylon de las correas tipo militar que tan bien le quedan a este tipo de relojes. Otra opción es el brazalete original de acero que ofrece IWC, que además de muy costoso es demasiado conservador para mi gusto. En la siguiente foto se aprecia una foto del Mark XVI en el brazo junto con un U-Boat de 42 mm para dar una idea del tamaño aparente así como de la pinta del Mark XVI en una cinta de nylon tipo militar.

...Y un par del IWC solito en la muñeca para dar una idea de su apariencia puesto con el cuero original vs. el nylon.


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La carátula, legible y bien diseñada, también la pensó bien la gente de Schaffhausen para la noche (ver imagen a la izquierda). Un triángulo en la posición de las 12 y marcas lineales iguales a las 3, 6 y 9, hacen junto con las manecillas de hélice un conjunto fácil de leer en la noche, a pesar de lo que podría parecer en una primera impresión. Después de usar el reloj unas pocas noches, el adivinar el minuto exacto indicado no presenta ninguna dificultad aún con sólo cuatro marcas en el dial. Lo que sí me sorprende un poco de la iluminación de Superluminova aplicada en la carátula, en especial en un reloj de aviador, es que siendo totalmente efectiva en la oscuridad total durante muchas horas, ya en la cabina no es tan legible ya que no hay realmente oscuridad total dentro de ella en los vuelos nocturnos, cosa que se corregiría fácilmente aplicando una densidad mayor del superluminova como lo hace Rolex en sus relojes de buceo, Chopard y hasta Citizen. Todos estos últimos aplican el mismo material fosforescente a sus carátulas pero en cantidad suficiente para producir el efecto deseado. Dicho sea de paso, la imagen de arriba muestra el iluminado del reloj en tono azulado, cuando el ojo lo percibe verdoso, producto sin duda de la diferente sensibilidad nocturna del ojo humano respecto a la cámara fotográfica con que se tomó esta imagen.

También me parece que la selección del acero de la caja, el 316L sin recubrimiento, es muy buena para propósitos estéticos y de experiencia táctil, en especial por el acabado cepillado de la caja. Sin embargo este acero es muy suave para el trabajo rudo y se daña fácilmente al golpearlo inadvertidamente, cosa que en una cabina de vuelo sucede con mucha frecuencia. No es un gran problema porque el acero de este tipo siempre puede pulirse y cepillarse de nuevo y porque si se usa como un reloj normal y no en espacios confinados con mucha actividad como una cabina de avión, no es muy probable dañarlo. Pero, de nuevo, si el reloj es comercializado como de aviador, debería considerar esto como lo hacen en sus correspondientes relojes casas como Sinn o Damasko, que recubren o tratan el acero de manera que sea muy resistente al maltrato mecánico.


La protección magnética del Mark XVI es seria y supera el estándar de 4,800 A/m que se requiere para poder marcar un reloj como antimagnético, pero no me ha sido posible verificar hasta el momento el valor exacto de protección. IWC implica en su catálogo 2010 que es como en los modelos Ingenieur, de 80,000 A/m. En cualquier caso, la protección magnética consiste en que la caja del reloj contiene otra caja interna de hierro dulce que a su vez contiene el mecanismo o movimiento del reloj. La imagen superior (imagen de IWC) es un diagrama que muestra la protección de hierro dulce en azul. Nótese que la parte inferior o interna de la carátula es también de este material. Adicionalmente, partes críticas como el volante y la espiral están hechas de materiales con propiedades amagnéticas.

La protección a los golpes es estándar y está compuesta por la estructura de la caja misma más el sistema incabloc que protege el volante (ver más detalles en la disección del ETA 2892). En cuanto a protección contra los elementos, el reloj cumple con la norma para declararlo resistente al agua hasta 6 bars o 60 m de agua.

Siendo un reloj de aviación, podría pensarse que el Mark XVI satisface todas las necesidades de un piloto en la cabina, pero en realidad con este reloj como con todos los ligados a la aeronáutica, deben considerarse más bien (al menos yo así lo hago) como relojes inspirados en la aviación y su historia que en el instrumento ideal de más de 3,000 USD que todo piloto debería tener. De hecho, no hay tal cosa como un reloj aeronáutico que satisfaga todas las necesidades de "el piloto". Es en realidad una cuestión de preferencias personales; habrá quienes los querrán con función de doble huso horario para registrar la hora Zulu, así mismo otros pilotos los preferirán como yo con cronómetro para cronometrar los sistemas de deshielo o simples, hermosos y legibles como éste que nos indique la hora del almuerzo después del vuelo. Como todo en alta relojería, es en realidad un asunto de lo que provoque una respuesta apasionada del poseedor... Piloto o no.

IMPRESIONES FINALES
La mejor manera que encuentro para describir el Mark XVI es la siguiente: me he deslumbrado con bellezas de buceo, cronógrafos y hasta complicaciones exóticas de bastantes marcas, en algunos casos tanto como para lucirlos en la muñeca con orgullo. Pero al final el Mark XVI termina regresando al brazo porque no pierde el lustre de provocar pasión el usarlo. Y no es perfecto para nada. Supongo que la honestidad de su diseño cómodo, simple y claro, nunca pierde esa belleza que alimenta la lealtad. Igual se luce en el día a día que en ocasiones especiales. Está preparado para esa aventura personal, en aire, tierra y un poquito en agua. O para la calma que le sigue...

lunes, 26 de abril de 2010

El Ball Engineer Master II Diver GMT: un confiable y rudo buzo nocturno con tecnología de punta


La compañía Ball Watches , de origen norteamericano pero de propietario suizo, hace relojes indudablemente únicos. En parte por su sistema de iluminación con microcápsulas de gas (MGL) activadas por tritio, que son muy brillantes en la oscuridad, pero también por incorporar lo mejor de la tecnología en relojes que resistan condiciones de uso más en la tesitura de James Bond que en la de escribir memos en la oficina. Aunque de seguro resisten los memos también... El diseño de este reloj de la colección Engineer II, en especial en el modo nocturno, es muy funcional sin dejar de ser agradable. Es un reloj de buceo serio pero su tamaño de 42 mm y su diseño permiten disfrutarlo en cualquier situación.

Ball Watches emergió en los Estados Unidos de América asociada a los ferrocarriles pero fue comprada en los 90´s por una compañía suiza. Desde entonces sus relojes se fabrican en el país europeo, pero claramente conservan con orgullo el pedigree ferrocarrilero norteamericano.

El Diver GMT fue pensado para someterlo a condiciones relativamente extremas de temperatura, químicos abrasivos, presión, golpes o campos electromagnéticos, y a ser tan versátil tanto de día como de noche gracias a su original sistema de fluorescencia activada por radiactividad (totalmente segura) que no necesita exponerse a ningún tipo de iluminación para brillar posteriormente en la oscuridad. Es una máquina ruda y lo parece. Probablemente no me lo llevaría de acompañante a una cena de gala pero por otro lado si la gente usa Rolex Submariners con smoking, pues... A lo mejor alguien más sí lo haría.

Además de la obvia situación de una inmersión recreativa o de buceo profesional el reloj es un deportivo por naturaleza apto para toda ocasión, incluyendo la ocasión del trabajo... Y es que a pesar de su especial protección antimagnética, que involucra una cubierta interna de hierro dulce, el reloj es lo suficientemente cómodo en la muñeca para usarlo en el día a día de las actividades cotidianas ya sea que estas involucren una oficina, el mar, actividades al aire libre o la cabina de un avión. Su característica GMT permite seguir la hora de un meridiano diferente al propio aunque no está provisto de la iluminación nocturna de las otras manecillas. Las coronas duales le dan un toque retro e industrial, mientras que la carátula es una combinación de funcionalidad y de inteligente diseño tridimensional. Incluso de noche, las cápsulas de iluminación que se usan en las manecillas y algunos números, se ven claramente en 3D. De hecho la apariencia de la carátula iluminada es francamente espectacular de noche.

A continuación un resumen de las características técnicas del Diver GMT:
  • Movimiento suizo ETA 2893-2 automático ajustado en 5 posiciones
  • Iluminación MGL 3H (Micro Gas Lights Tritium) que proporciona hasta 100 veces más luminosidad que el Superluminova (estándar actual de la industria relojera)
  • Bisel de buceo giratorio interior con iluminación MGL (Micro Gas Lights) y factible de operar bajo el agua
  • Indicador de segunda zona horaria (GMT)
  • Resistencia a golpes hasta 5,000 G´s
  • Resistencia al magnetismo (antimagnético) hasta 4,800 A/m
  • Resistencia al agua adecuada para buceo (especificaciónWR 300 m)
  • Coronas duales, una para ajuste del reloj y otra para el ajuste del bisel temporizador interno
  • Bisel externo de 42 mm con tratamiento DLC (Diamond-like Carbon)
  • Correa de caucho con seguro tipo mariposa metálico
  • Fechador a las 4:30 h.

El movimiento ETA de calidad Top (ver imagen) de la unidad que se evaluó parece estar ajustado en 5 posiciones ya que tiene un excelente desempeño en todas ellas. El ETA 2893 es una modificación del ETA 2892 en la que la transmisión del tren es modificada para poder tener una manecilla extra que indique una hora adicional a la local. A continuación se muestra la tabla de desempeño en posiciones a 25ºC y con toda la cuerda (remonte) del reloj:


El desempeño en posiciones es admirable, las dos posiciones horizontales son consistentes y hablan de un correcto ajuste del registro del reloj. Las posiciones verticales muestran la caída de amplitud esperada en la vecindad de 30º pero conservan el mismo ajuste de +10 s que las horizontales. Muy bueno. El ajuste del escape o beat en la posición menos importante (corona arriba) es algo alta (0.4 ms) pero aceptable. La isocronía a 12 horas es impecable y sin cambio respecto al ajuste de +9 medido con toda la cuerda dada en la posición de carátula arriba. Como es de esperar con los relojes bien ajustados en posiciones, en el uso cotidiano el reloj se adelanta diario justo los 10 u 11 segundos que mide el cronocomparador.

Quizás lo único reprochable del ajuste es que teniendo tan buen desempeño en posiciones el reloj esté regulado de fábrica con aproximadamente +10 segundos. Parece excesivo, pero muchas marcas suelen hacer esto para asegurarse de que con el tiempo y el desgaste el reloj no termine con un ajuste inaceptable, por ejemplo, que se atrase. Próximamente regularé el reloj y veremos si el excelente ajuste se conserva regulándolo más cerca del +0 segundos. Lo reportaré aquí mismo como un adéndum.

La iluminación de este Ball incluye 53 microcápsulas MGL de gas con tritio (3H), un isótopo radiactivo del hidrógeno encapsulado en una cavidad recubierta de material fosforescente que le da al reloj una legibilidad nocturna insuperable y adecuada para cualquier actividad, incluyendo el buceo nocturno o de profundidad. Este sistema es totalmente seguro ya que aunque actuado por la radiactividad del Tritio gaseoso, esta radiactividad es de muy baja energía y es fácilmente detenida por las cápsulas en las que está encerrado. El Tritio al emitir partículas beta (electrones en esencia) hace brillar las cápsulas con recubrimiento fosforescente de color de manera similar a los electrones que hacían brillar las pantallas de los televisores de cinescopio del siglo XX.

Las microcápsulas emiten, según Ball, una gran luminosidad por al menos 25 años (esto me llama la atención ya que la vida media del Tritio es de únicamente 12.3 años). Las MGL para relojes se han producido hasta la fecha únicamente en forma de tubos rectos, por lo que construir números y marcas para la carátula del reloj tiene sus limitaciones. Sin embargo Ball ha hecho diseños atractivos con estos microtubos combinándolos con carátulas tridimensionales. A continuación una imagen comparativa de la luminosidad de un reloj IWC Mark XVI con superluminova de la mejor calidad y la del Ball Diver GMT, un minuto después de exponer al IWC a una fuente intensa de luz.


Simplemente no hay comparación. La fotografía se tomó cuidando no saturar la exposición con la luminosidad del Diver GMT, pero invariablemente eso hace parecer muy poco luminoso al IWC, lo cual no es el caso. Este IWC es de los que mejor iluminado nocturno tienen, pero la comparación fotográfica vale para ver la superioridad, en cuanto a legibilidad nocturna, del sistema de microcápsulas MGL. Sobra decir que una hora después es imposible captar la iluminación Superluminova del IWC sin saturar la toma con las microcápsulas de tritio del Ball.

El bisel giratorio interno de 120 muescas para llevar registro del tiempo de buceo (o cualquier otro hasta 1 hora) es muy preciso y de uso rudo. Esto habla maravillas de la calidad del ensamblado de Ball, ya que incluso en carátulas menos complejas, marcas de prestigio como Tag Heuer tienen problemas con la alineación de los biseles giratorios y las marcas horarias internas. Para el buceo al menos, esto es crítico. El sistema puede usarse además bajo el agua, una mejora muy adecuada por sobre los modelos de buceo anteriores de Ball que no contaban con esta prestación. Un detalle interesante de este sistema, es el empaque rojo de la corona central que tiene como objetivo indicarle al usuario si la corona se ha enroscado lo suficiente para que el reloj sea totalmente estanco.

Otra de las características sumamente atractiva del reloj el es recubrimiento DLC que las marcas suizas recién comienzan a usar, a pesar de que los japoneses han estado experimentando con él desde hace algunos años. El recubrimiento Diamond-like Carbon o DLC, se deposita al vacío sobre el acero convencional y produce una capa muy resistente a los impactos, raspaduras (más que el zafiro) y convierte al material sobre el que se deposita en altamente resistente a la corrosión. En un estudio técnico referido en la Wikipedia, se sostiene que una capa de únicamente 2 micrómetros de espesor es suficiente para alargar la vida de una pieza sometida a abrasión, de una semana a 85 años. Ciertamente, en el uso diario parece imposible rayar la caja de este reloj. En mi opinión este recubrimiento es superior al PVD, que es más estético que resistente. El DLC sin embargo le da a la caja del reloj una apariencia negra con acento grisáceo sobre acero. Yo la encuentro diferente pero no a todo el mundo le gustará esa apariencia.

La protección magnética (ver ampliada la imagen de la izquierda) y contra impactos es estándar, lo que significa que el reloj está mejor protegido que el promedio de los relojes pero que no está diseñado tampoco para someterlo intencionalmente a campos magnéticos intensos. Las 5,000 G´s de resistencia al impacto significan simplemente que el reloj debe resistir una caída desde 1 m de distancia sobre una superficie de madera dura sin afectar su ajuste, que es el estándar de protección a impactos de la industria relojera mecánica. Otros modelos de Ball tienen un estándar de protección más alta en ambos rubros.

En resumen, si lo que buscan es algo claramente distinto para su muñeca a la vez que resistente con excelente calidad de materiales y ensamblado a precio razonable, el Diver GMT es su reloj. Para buceo ni que decir, perfecto. Y... no, no lo llevaría a mi siguiente boda a menos que fuera bajo el agua.

En México el reloj se consigue por alrededor de los 2,400 USD en Sonthe Orologi, distribuidor de Ball en el país. Para terminar, un conjunto de imágenes para darle una idea mejor al lector de la apariencia del Diver GMT. Existen dos versiones, una con carátula en negro y plata como el de las imágenes y otra versión en negro y oro. También se puede conseguir una versión sin la prestación del GMT que parece idéntica salvo la aguja GMT, pero en realidad tiene un sistema de bisel interno que no permite su ajuste bajo el agua.



Recuerden que todas las imágenes pueden verse a resolución completa haciendo click sobre ellas.

viernes, 23 de abril de 2010

Relojes antimagnéticos y... cómo acabar con la vida en la Tierra

A propósito de los relojes mal llamados antimagnéticos, quiero compartir algunas reflexiones sobre el "antimagnetismo", el magnetismo en general, y su impacto en los relojes y en la vida en nuestro planeta...

Lo que uno desea en un reloj, en especial en uno mecánico, es proteger su delicado mecanismo del polvo, el agua, los impactos y el magnetismo. Todo ello afectaría su correcto funcionamiento. En los relojes mecánicos el magnetismo es nocivo porque puede hacer que piezas metálicas internas como la espiral (el corazón del reloj) se magneticen y provoquen un funcionamiento errático de la máquina. La espiral en particular, al magnetizarse empieza a pegarse con ella misma, funcionando como si fuera una espiral más corta, y adelantando el paso del reloj de manera drástica.

¿Por qué una espiral más corta adelantaría un reloj mecánico? Bueno, una forma fácil de entenderlo es pensar en una cuerda de guitarra. Al tocarla ésta produce un sonido característico de una frecuencia dada que tiene que ver con las propiedades del material con el que está hecha la cuerda y de la longitud de la misma. Ahora, si se "pisa" la cuerda en algún punto intermedio, se cambia la longitud efectiva de la cuerda, cambiando en consecuencia la frecuencia del sonido que esta puede producir. Lo mismo pasa con la espiral de un reloj, al pegarse sus paredes entre sí, la espiral se comporta como si fuera más corta y cambia de frecuencia de vibración, adelantando el reloj.

Los videos a continuación muestran el mecanismo de un reloj antes (superior) y después (inferior) de haber sido sometido al campo magnético de un imán casero. Como se puede apreciar, el efecto de someterlo a este campo es que la espiral presenta un paso o latido más rápido que cuando no estaba magnetizada. Para apreciarlo mejor, lo más conveniente es echar a andar los videos al mismo tiempo. Además del latido de la espiral, abajo a la derecha de cada toma se nota el áncora del escape en color rosado subiendo y bajando, allí se aprecia más fácilmente la diferencia en velocidad. En la toma superior el reloj se atrasaba 10 segundos al día y en la inferior el mismo reloj, magnetizado, presentaba un adelanto de 39 segundos.



Los relojes mecánicos sin protección especial, son más susceptibles a ser magnetizados que los de cuarzo, pero normalmente el efecto es pasajero ya que después de algunas horas o días los materiales de los que está construido pierden casi toda la magnetización que pudieran haber adquirido. Aun si no lo hacen, es fácil para un técnico relojero desmagnetizar un reloj mecánico con un aparato diseñado para ello. Por el contrario, la maquinaria de los relojes de cuarzo tiene pocas piezas metálicas, pero sí contienen unos pequeñísimos magnetos que controlan la vibración del cuarzo y el ritmo del reloj. Cuando estos llegan a magnetizarse, lo hacen de manera permanente y dejan el reloj listo para la basura.

De hecho es imposible que cualquier cosa metálica no tenga algún residuo, si bien pequeño, de magnetización. En parte porque los metales son materia que está construida de átomos y moléculas que tienen propiedades magnéticas de por sí. Y en parte porque los metales siempre estarán sometidos a un campo magnético del cual no nos podemos deshacer: el de la Tierra. Incluso los organismos vivos pueden tener células magnetizadas, hecho que los geólogos han usado para deducir a partir de arqueobacterias magnetizadas, los cambios del campo magnético de la Tierra desde el inicio de la vida misma.

En fin, si no quieren que su reloj mecánico los haga llegar demasiado temprano a su próxima cita, no lo dejen cerca de campos magnéticos intensos como cerca de bocinas, pantallas de televisión y motores eléctricos como los presentes en licuadoras, batidoras etc. O bien, asegúrense que su reloj sea de los llamados antimagnéticos...

¿Cómo funciona un reloj antimagnético? O mejor dicho... ¿Cómo se proteje del magnetismo el mecanismo de un reloj?

El término antimagnético me hace pensar más en algo que acaba con el magnetismo que en algo que está protegido contra él, pero también me hace pensar en que hay formas peores de arruinarse el día con el magnetismo que dejar un reloj en el lugar inadecuado. Algún artefacto antimagnético que pudiera desaparecer el campo magnético de la tierra sería un ejemplo.

El magnetismo terrestre es visto normalmente con algo más que una superficial curiosidad por la mayoría de las personas. Nada más alejado de la realidad. De hecho el magnetismo de la Tierra es vital para la existencia de la vida como la conocemos. Dejaremos aquí de lado la relevancia del magnetismo en la navegación, que los chinos explotaron para beneficio de sus flotas desde hace ya bastantes siglos, para concentrarnos un efecto algo más trascendente.


El Sol provee a la Tierra con toda la energía que sustenta la vida, pero de igual forma podría acabar con ella en pocos minutos. Y no tendría que ocurrir ningún evento catastrófico en el Sol, únicamente tendría que desaparecer o debilitarse lo suficiente el campo magnético de la Tierra. De hecho hoy sabemos que ese campo ha tenido fluctuaciones y debilitamientos importantes a lo largo de la historia de nuestro planeta madre. Tampoco hay que dar por hecho que siempre estuvo o que siempre estará allí. El campo magnético de nuestro planeta es otra de sus rarezas que explican en parte la existencia de vida en él. Un planeta tan similar en tamaño y composición esencial como lo es Venus, no tiene ningún campo magnético apreciable que lo proteja. Marte tampoco tiene actualmente un campo magnético de consideración, aunque hay evidencia de que alguna vez lo tuvo. Ambos planetas tampoco parecen albergar vida actualmente. ¿Coincidencia? Probablemente no.

El Sol emite constantemente, como subproducto de las reacciones atómicas que mantienen su fuego, partículas cargadas de muy alta energía. Tan alta, que si nos atravesaran destruirían fácilmente la estructura de las proteínas y demás compuestos orgánicos de las que estamos hechos los organismos vivos. Este conjunto de partículas viajando desde el Sol es lo que se conoce como viento solar. Esta radiación letal bombardea sin misericordia la superficie de planetas como Marte y Venus que no cuentan con ninguna protección. La Tierra sin embargo, tiene una sombrilla mágica: su campo magnético.


El campo magnético, ya sea de un imán o el de la Tierra, tiene el efecto de desviar las trayectorias de cualquier partícula cargada, curvándolas. Este efecto se aprovecha en los televisores de cinescopio para que los electrones (un tipo de partícula cargada) sean desviados a distintas partes de la pantalla y se produzca una imagen de televisión. Aquí es donde entra el campo magnético como protección, actuando como un imán gigantesco que desvía las partículas cargadas y haciendo que las mismas se muevan en espiral hacia los polos de la Tierra mientras pierden más y más de su letal energía. Cuando estos minúsculos y letales visitantes del Sol son obligados a girar rápidamente por el campo magnético terrestre, pierden la mayor parte de su energía en forma de radiación que son percibidas por los habitantes de latitudes arriba del los círculos polares, como hermosas auroras boreales y australes, según el caso. Literalmente, la muerte que traería el viento solar es convertida en una multicolor danza luces por efecto de nuestra sombrilla magnética.

El campo magnético sí que es algo para ponerse a pensar. En especial cuando hoy en día no está nada claro para la ciencia cómo es que la Tierra genera este campo magnético relativamente potente mientras sus primos planetarios como Marte y Venus no lo hacen. Pero sin duda es requisito para la vida en este planeta. No sabemos tampoco si ese campo puede desaparecer de pronto o si hay algo en nuestro planeta que lo pueda sostener de manera indefinida. Afortunadamente, hace falta más que un reloj antimagnético para terminar con el vital campo magnético de nuestro planeta.

En la práctica no se puede crear una barrera contra el magnetismo o inhibirlo con algo "antimagnético". El campo magnético es una manifestación de la naturaleza que atraviesa casi todos los materiales que conocemos. Así que lo que se hace en la práctica es envolver la mecánica o electrónica de los relojes en una cápsula de ciertos materiales que conducen tan bien el campo magnético, que entonces relativamente poco campo alcanza a penetrar las partes vitales del reloj. Es similar a lo que pasa cuando uno coloca un pararrayos en un edificio. La idea es poner un cable conductor de electricidad tan bueno desde el techo del edificio hasta el suelo, que la descarga del rayo atraviesa hasta el suelo principalmente a través del cable metálico en vez de a través del edificio, minimizando los daños. En el caso de un reloj, si se le protege con un material que "conduzca" muy bien el campo magnético, naturalmente pasará en su mayor parte concentrado en este material y dejará intactas las piezas dentro del reloj. El material más usado para lograr esta protección es el hierro dulce, que hace el trabajo de protección junto con el acero del que están construidos prácticamente todos los relojes llamados antimagnéticos. Además el hierro dulce es un material que se conoce como magnéticamente suave porque que conduce bien el campo magnético pero también conserva muy poca magnetización cuando se le retira de la influencia del mismo.

Esta es la parte más importante de la protección magnética de los relojes, pero no la única. Hoy en día, para las partes críticas como la espiral o el volante se usan materiales como el silicio y aleaciones especiales de metales que son amagnéticos, lo cual quiere decir que no son susceptibles de ser magnetizados tan fácilmente como el acero y otras aleaciones que antes se usaban para estas partes. Sin embargo, se siguen usando mucho materiales como la aleación Nivarox en las espirales a pesar de ser relativamente magnetizable, ya que presentan deformaciones casi nulas ante cambios de temperatura, algo que también debe cuidarse en un reloj. Los materiales nuevos que recién mencioné pueden ser amagnéticos, pero no necesariamente son inmunes a otros cambios que un reloj de calidad debe soportar sin variar su paso.

Es difícil hacer relojes protegidos contra los campos magnéticos de materiales como el oro o el Titanio ya que ni son amagnéticos ni tienen el efecto protector del hierro. Y si han de ser protegidos de los efectos deletéreos de la magnetización, la capa de protección interna de hierro dulce los haría más pesados de lo deseable. Relojes antimagnéticos muy buenos son actualmente comercializados por marcas como IWC, Sinn, Rolex, Damasko y Ball entre otros.

Por cierto que la ventanita trasera que permite ver el mecanismo del reloj y que tan de moda está en los relojes mecánicos modernos, no es posible en un reloj antimagnético ya que habría una zona por la cual el campo magnético penetraría sin problema. A continuación les comparto una imagen del sistema de protección magnética diseñado para un reloj Sinn. La carátula, la montura en donde va la máquina y la tapa trasera que se ven en la imagen son de hierro dulce (puro) y constituyen, cuando el reloj está armado, la protección del reloj al magnetismo.



No hay entonces nada que combata el magnetismo en los llamandos relojes antimagnéticos, por el contrario, las cajas de estos relojes están construidas de materiales tan afines al campo magnético que los acaparan en gran parte, protegiendo las piezas de la maquinaria interna del reloj. Un reloj sin este tipo de protección como son los de oro y otros materiales no deberían tener problemas si se pone atención en el lugar en el que se guardan y usan, pero si el trabajo o la actividad de uno involucra cercanía con campos magnéticos intensos como en el caso de los pilotos, ingenieros industriales, médicos radiólogos o de resonancia magnética RMN, es mejor contar con uno de estos relojes con especificación antimagnética para evitar dañarlos.

Finalmente, es importante entender que aún un reloj antimagnético no puede protegerse de un campo arbitrariamente fuerte. Para los amantes de los números y las regulaciones, un reloj puede marcarse y comercializarse como antimagnético (magnetic resistant) según la norma ISO 764 o DIN 8309 si no se atrasa o adelanta más de 30 segundos por día al sometérselo a una intensidad de campo magnético de 4,800 A/m (Ampere por metro). Los mejores relojes antimagnéticos pueden soportar intensidades magnéticas 20 veces superiores. Y es necesario en algunos casos, 4,800 A/m es menos de lo que puede producir cualquier imán casero, así que no es mucha protección pasar el estándar de las normas para ser catalogado como resistente al magnetismo o antimagnético. Para dar una idea de lo fácil que es en la práctica que los usuarios vean afectados sus relojes por el magnetismo sin percatarse de ello, es interesante mencionar un estudio del fabricante relojero Sinn, el cual encontró que 60% de los relojes que recibía para servicio de rutina, estaban magnetizados, y en la mitad de estos la magnetización había afectado seriamente el paso del reloj o dañado la espiral.